NUESTRO IDIOMA “EL CASTELLANO”
1. NUESTRO IDIOMA “EL CASTELLANO”
Así como los pueblos tienen una historia que los transforma y los consolida culturalmente, el idioma que hablan también sufre cambios y modificaciones con el paso del tiempo. El acto de hablar, además de constituir una herramienta de comunicación fundamental, propia de los seres humanos, es una manifestación de identidad cultural; cada lengua da cuenta de una manera de percibir el mundo y de expresarlo. Pero… antes de dar apertura a la historia más cercana sobre el castellano, vamos a hacer una introducción al umbral de las lenguas Indoeuropeas, para comprender el origen del latín y por ende de las lenguas romances, haciendo énfasis en la nuestra.
1.1 LAS LENGUAS INDOEUROPEAS Y EL LATÍN
1.1.1 LENGUAS INDOEUROPEAS
Durante el segundo milenio antes del nacimiento de Cristo, la que podríamos llamar “primera generación” de las lenguas indoeuropeas aparece ya diferenciada en su mayor parte, y los pueblos que las hablaban se encuentran situados, o a punto de situarse, en sus territorios históricos. Unos pueblos lo hicieron en fecha más temprana, como los hititas de la Península de Anatolia (actual Turquía) o los aqueos, quienes protagonizaron a mediados del milenio la civilización minoica en la isla de Creta y la civilización micénica en la Grecia continental (el Peloponeso); otros pueblos lo hicieron en fecha más tardía como los portadores de la lengua latina, cuya entrada en la Península Italiana se supone no muy anterior al año 1000 a. C., coincidiendo más o menos con la invasión de los dorios en Grecia.
Algunas de estas lenguas resultantes presentan un mayor número de afinidades entre sí, lo que hace suponer que en un periodo intermedio los pueblos respectivos ocuparon un mismo territorio o territorios vecinos, y desarrollaron una parecida manera de hablar. De ahí que se distingan diferentes “grupos” de lenguas indoeuropeas, como las lenguas atestiguadas en la franja central de Italia -el latín, el osco y el umbro- o las atestiguadas en Asia -el llamado grupo indoiranio- o las distintas antiguas lenguas germánicas o eslavas. Con el tiempo, la mayoría de las lenguas indoeuropeas siguieron evolucionando lenta pero imparablemente, transformándose y fragmentándose, y dando lugar a las diferentes lenguas indoeuropeas modernas, que constituyen la “segunda generación” de la familia indoeuropea. Hubo, no obstante, algunas que no dejaron “descendencia”, al ser sustituidas por otras lenguas dominantes y luego olvidadas. (ver gráfica No. 1) En algunos casos se conoce muy bien la lengua que ha dado origen a estas lenguas modernas, al conservarse su literatura (caso del antiguo indio, del persa antiguo, del griego, del latín); en otros casos, como el de las lenguas germánicas o eslavas, no se conserva ningún testimonio escrito de la primitiva lengua “madre” común.
1.1.2. EL LATÍN
El latín aparece hacia el año 1000 a. C. en el centro de Italia, al sur del río Tíber, entre los Apeninos y el mar Tirreno, en una región llamada Latium (Lacio), de donde proviene el nombre de la lengua y el de sus primeros habitantes, los latinos. Junto al latín aparecen las otras dos lenguas del “grupo itálico”: el osco, al sur del Lacio, y el umbro, al noreste. De las varias formas dialectales del latín primitivo (cada ciudad del Lacio tenía la suya), enseguida acabó imponiéndose la de Roma, a causa de su pronta hegemonía sobre toda la región. Este latín “romano” se fue extendiendo a medida que se extendía también el dominio de Roma, primero en Italia, más tarde en los países ribereños del Mediterráneo occidental (incluida la Península Ibérica) hasta abarcar finalmente la Europa central, desde las Islas Británicas hasta Rumanía. Durante la dominación romana, que duró casi 300 años, el latín vulgar se mezcló con las lenguas que se hablaban en la península ibérica previamente a su llegada (prerromanas); a esta mezcla se le llama contaminación lingüística. Aún perviven en nuestra lengua palabras de origen prerromano, como las mencionadas anteriormente. Estas palabras sobrevivieron, a pesar de que los romanos impusieron el latín como lengua oficial.
El latín, la lengua de los romanos, tenía dos modalidades: el latín clásico y el latín vulgar. El latín clásico o culto, era utilizado por los intelectuales, sacerdotes y nobles (los sectores sociales privilegiados que sabían leer y escribir). Esta era la única variedad de latín que se escribía. El común del pueblo y los soldados —que fueron quienes concretaron la conquista— usaban en latín vulgar. Sin embargo, más tarde debido a las invasiones bárbaras durante dos siglos y las árabes durante 8 siglos, surge un contacto entre las lenguas peninsulares con el árabe, haciendo que el latín no evolucione igual en todas las zonas, lo cual dio origen a las lenguas romances. Se les llama así, a aquellas lenguas que tienen estrecha relación entre si y que además forman parte de la rama indoeuropea de lenguas. Forman parte de las lenguas romances, el italiano, el portugués, el francés, el rumano, el sardo y el español entre otros.
Se dice que estas lenguas surgieron como una evolución del latín vulgar a través de los siglos. Esta evolución del latín vulgar hacia las lenguas romances se resume como sigue:
- Entre -200 y 400 aproximadamente: diferentes formas de latín vulgar.
- Entre 500 y 600: estas formas comienzan a distinguirse.
- A partir de 800: se reconoce la existencia de lenguas romances, las cuales fueron surgiendo en diferentes épocas, en un proceso que duro varios siglos. Por ejemplo en el caso de nuestra lengua surgió alrededor del siglo IX, en el norte de la península, en una zona comprendida entre Cantabria y Burgos, porque allí se refugiaron los cristianos que se resistían a la invasión musulmana. Entre ellos nació el castellano.
En la tabla inferior se observa un ejemplo de la evolución de la palabra pueblo en diferentes lenguas.
El italiano es, probablemente, el sistema que ha sido más fiel al latín; mientras que los otros, ya sea por su lugar de origen o situación geográfica, a través del tiempo han recibido influencia de otras familias lingüísticas; Ahora bien, el idioma español proviene en un 60% del latín, 10% del griego 15% del árabe, 10% del germánico y 5% de otras Lenguas. En el caso de América, nuestro idioma también se enriquece de las diversas lenguas indígenas. Pero…¿Cuál es la historia y la trayectoria de nuestra lengua, que demuestra estos aportes?
1.2 HISTORIA Y TRAYECTORIA DE LA LENGUA CASTELLANA
1. 2.1. LAS LENGUAS PRERROMANAS
Antes de la llegada de los romanos, la Península Ibérica estuvo ocupada por otros pueblos que tenían lenguas y culturas diferentes. Este período es conocido como la época prerromana. Los pueblos más importantes fueron: íberos, celtas, vascos, fenicios, griegos y cartagineses. Las primeras oleadas de estos pueblos procedentes del continente europeo llegaron a la península alrededor del año 1.000 a.C.
Cuando llegaron los romanos, todas las lenguas desaparecieron menos el vascuence o euskera; de todas formas, todavía quedan en la actualidad palabras de origen prerromano: barro, cabaña, cerveza, salmón, carpintero, conejo, charca, perro, lanza, balsa...entre otras. (Ver capitulo de aportes).
1.2.2. EL IMPERIO ROMANO
Antes de hablar sobre la historia del español en la época romana, es importante saber parte de la historia de Roma; la cual se puede dividir en tres etapas:
· MONARQUÍA (753-509 a.C.). Tras su fundación legendaria por Rómulo, una monarquía de reyes latinos y etruscos gobernó la ciudad. El rey se apoyaba en el Senado.
· REPÚBLICA (509-27 a.C.). Los ciudadanos romanos elegían a sus representantes y el poder se articulaba en tres instituciones: comicios o asambleas populares (poder legislativo), magistrados (cónsules, pretores, censores... con poder ejecutivo) y Senado (inicialmente consultivo, fue acaparando poco a poco poderes).
· IMPERIO (27 a.C.-476 d.C.). Augusto asume todos los poderes, dando inicio al Imperio en el que podemos destacar: la Paz Romana, la mayor extensión del Imperio y la crisis del siglo III y el último emperador romano.
Es en esta última etapa, en la que la historia del español se puede llevar al momento en que penetra en Hispania la lengua madre del español, o sea, cuando los romanos, procedentes de Italia como todos sabemos, penetran en Hispania como parte de una ofensiva contra los cartagineses, lo que sucede a finales del S. III a.C. En ese momento en Hispania se hablaban muy diversas lenguas por los diferentes pueblos que la habitaban, como el ibérico (lengua no indoeuropea hablada en toda la orla costera mediterránea), el celtibérico en la meseta central que era un mosaico de dialectos (variante peninsular del celta, lengua indoeuropea que entonces se hablaba también en todo lo que es la actual Francia y Bélgica, en Irlanda y en Inglaterra), el cántabro y el astur (lenguas de cuya naturaleza apenas sabemos nada), el vasco (otra lengua no indoeuropea, muy minoritaria, hablada en las montañas de Vasconia en el nordeste del litoral cantábrico, y cuya zona mayor de habla no pertenecía a Hispania, sino se situaba más bien en el sudoeste de la actual Francia).
Los romanos incorporaron en breve Hispania a sus territorios y se produjo entonces en estas tierras (como en otras del Imperio Romano) el fenómeno de aculturación más potente que se conoce en toda la antigüedad y que llamamos romanización. Consistió este en la traída de una tecnología, formas de vida, organizaciones políticas, estructuras del poblamiento y urbanas, instituciones sociales, escuelas, etc. infinitamente más desarrolladas y avanzadas que las de las poblaciones locales, que poco a poco no sólo abandonaron sus formas de vida en un rápido proceso para sumarse a las nuevas, sino también olvidaron todas sus lenguas en un periodo comprendido entre el S. III a.C. y el S.I d.C. De este modo desde el S. I d.C., ya habían desaparecido todas las lenguas prerromanas de la península Ibérica, excepto una pequeña comunidad de hablantes del vasco o euskera refugiados en los montes de Vasconia que siguieron con sus formas de vida, montes y bosques donde nunca penetraron romanos ni gente romanizada, pues la zona carecía de todo interés económico para ellos. Puede decirse que salvo ellos, todos los hablantes de Hispania hablaban latín, normalmente a nivel popular, lo que se llama latín vulgar, al igual que se hacía en toda la mitad occidental del Imperio Romano (los actuales países del Mediterráneo central y occidental).
Ya en el siglo III del imperio romano comenzó una lenta decadencia; entro en crisis y una de las principales causas de su caída fue una serie de plagas, especialmente la peste de Cipriano, que diezmó la población del imperio, haciéndolo más difícil recaudar impuestos suficientes y reclutar ejércitos. En 284 d de C, Diocleciano se convirtió en el emperador. Él consideraba el gran imperio ingobernable y lo dividió por la mitad, el Imperio Occidental y el Imperio Oriental. Cada uno era gobernado por un emperador independiente. Bajo el gobierno de diversos emperadores subsecuentes, el imperio oriental y occidental se volvió a unir en una sola entidad. Teodosio I fue el último emperador que gobernó sobre un Imperio Romano unificado. Después de su muerte en 395 d de C, Este dividió el Imperio entre sus dos hijos: Arcadio, el mayor, Augusto desde 383, obtuvo Oriente; Honorio, Augusto desde el 393, Occidente.
En los siglos IV y V, los pueblos nómadas de Asia Central comenzaron a emigrar fuera de su patria y causaron considerables estragos en todo el continente euroasiático. Uno de estos grupos fueron los hunos, que llegaron a Europa a cerca de 370 d de C. La llegada de los hunos en Europa de inmediato provocó un gran movimiento involuntario de los pueblos germánicos, los cuales, en siglos antes se habían trasladado desde Escandinavia y se asentaron en la margen norte del Imperio Romano. Estos pueblos germánicos se vieron obligados a abandonar sus países de origen y penetraron en el mundo mediterráneo, a veces asentándose pacíficamente, en otras ocasiones atacando ciudades romanas u otras veces ofreciendo sus servicios como mercenarios a la defensa de las ciudades romanas contra otros invasores bárbaros.
Los visigodos eran uno de los primeros grupos germánicos en llegar barriendo a través de los Balcanes, derrotando a un gran ejército romano en la Batalla de Adrianopolis en 378 d de C; luego emigrando a Italia y saqueando a Roma en 410 d de C. Finalmente, terminaron asentándose y creando un reino en el ámbito de Aquitania. Poco después siguieron otros grupos germánicos como los vándalos, que arrasaron a través de Europa occidental y África donde conquistaron a Cartago y establecieron un reino allí. Las invasiones germánicas fueron implacables, los anglos y los sajones invadieron a Gran Bretaña, lo que obligó a Roma abandonar la isla en 410 d de C. Los francos tomaron el control de la totalidad de la Galia, y los ostrogodos conquistaron a Italia. Así, mientras el Imperio Occidental se derrumba, el Imperio Romano Oriental siguió intacto y sobrevivió por mil años más, como el Imperio Bizantino.
1.2.3. LOS BARBAROS
Como se dijo antes, la decadencia del Imperio Romano se inicia en el siglo III y con ello una serie de invasiones bárbaras; estas invasiones dan como resultado que los territorios comprendidos por el antiguo Imperio Romano de Occidente, fueran gobernados por distintas tribus bárbaras, incluidas las responsables de su caída. A grandes rasgos, la distribución de los pueblos de origen bárbaro que gobernaron territorios dentro de las antiguas fronteras del Imperio de Occidente sería la siguiente:
Italia e Iliria: ostrogodos y hérulos;
Hispania: visigodos, alanos y suevos;
Galia: visigodos, francos, burgundios y turingios;
Britania: anglos, jutos y sajones;
Germania Superior e Inferior: francos, alamanes y gépidos;
Norte de África: vándalos.
Estas invasiones al Imperio Romano, fueron realizadas en diferentes años; en lo que se refiere a la Península Ibérica y más exactamente en España; la cúspide del poder visigodo en este lugar, fue alcanzada durante el reinado de Eurico (466–484), quien completó la conquista de España, salvo la Gallaecia, que estaba en poder de los suevos. Los Visigodos, bajo el mando de otros reyes ocuparon la península casi a lo largo de dos siglos. Ellos, se adaptaron a la cultura y al latín vulgar que se utilizaba en España; pero nos dejaron muchas palabras de su lengua que se llaman germanismos .
Es así que a fines del S. V d. de C el Imperio Occidental en medio de una tremenda crisis política, se derrumba y con su estructura política desaparecen las instituciones, ejército, administración, red de escuelas públicas, comercio lejano, etc. Sus territorios quedan sumidos en un aislamiento muy considerable en que empieza a surgir un mosaico de reinos regidos por élites bárbaras (en su mayoría de origen germánico). Es entonces cuando en todos estos territorios las diversas masas de población campesina aisladas y sin la normalización que proporcionan escuelas, servicios municipales y del ejército, comercio continuo, influencia del latín culto, etc., van a empezar a intensificar fuertemente una deformación según tendencias locales del latín vulgar, generando, en un proceso de tres o cuatro siglos, las llamadas lenguas romances (del latín romanice, es decir, habla "a la manera romana").
1.2.4. LOS ÁRABES
En el año 711, grupos provenientes de Oriente y del Norte de África (árabes, sirios y bereberes), de religión musulmana, al mando de Tarik, derrotaron al rey visigodo Don Rodrigo en la batalla de Guadalete. Los musulmanes conquistaron toda la península ibérica en menos de acho años, casi sin resistencia, los musulmanes ocupan prácticamente toda la Península. Empezando así la dominación árabe de la Península Ibérica que se prolongaría durante ocho siglos, hasta 1492, momento en que el último rey nazarí rindió Granada a los Reyes Católicos. Con los conquistadores llegó, entre otras cosas, una lengua de naturaleza bien distinta a las románicas: el árabe, con sus diferentes manifestaciones escritas y orales, que se impuso como lengua oficial y de cultura.
Esta lengua, el árabe, actuó como superestrato del romance andalusí y como adstrato de los otros romances peninsulares. Fueron muchos los que dominaban ambas formas lingüísticas, por ejemplo, Al-Andalus fue una sociedad bilingüe al menos hasta el siglo XI o XII. Pero… ¿qué era Al Andalus? era una definición geográfica usada por árabes y bereberes para referirse a todo el territorio que dominaban o habían dominado, hasta la conquista de los reyes ultra-católicos castellanos.
Al-Andalus se vio inmersa en un nuevo proceso cultural y junto al árabe coloquial o al escrito, en la zona conquistada se continuaba con el romance hispánico: el mozárabe, «la variedad lingüística románica hablada en Al-Andalus, especialmente hasta finales del siglo XI, no sólo por los cristianos que permanecieron en territorio musulmán, sino también por los muladíes o conversos al Islam y, en menor medida, por parte de la población conquistadora». Aunque Se continuaba con el latín, este era una lengua coloquial, carente de normalización y fragmentada. Lo que sí se perpetuó fue el habla de los enclaves de resistencia cristiana de la zona astur y pirenaica donde, junto a los habitantes de la zona, se refugiaron los miembros de la maltrecha aristocracia hispanogoda y cristianos que no deseaban permanecer en Al-andalus. Fue en esos lugares (Oviedo, León, Burgos, Barcelona…) donde nacieron los nuevos modos lingüísticos que se repartirán por la Península durante la Conquista cristiana.
Ahora bien, la prolongada permanencia de los árabes en España y el contacto estrecho entre ambos pueblos generaron una cultura nueva que abarcó no solo lo lingüístico, sino también la literatura, la arquitectura, el arte y las costumbres. En cuanto a literatura produjeron una composición poética de metro y lenguaje híbridos, el zéjel. La convivencia entre ambas culturas permitía reconocer dos Españas: la España musulmana, floreciente y lujosa, y la España cristiana, empobrecida y asolada por las guerras. Sin embargo, la España cristiana valorizaba la cultura, una cultura que fue superior a la de los visigodos. Por la cantidad de tiempo que estuvo este pueblo en la península, dejaron muchísimas palabras .
1.2.5. LA RECONQUISTA Y LA EXPANSIÓN DEL CASTELLANO
Si bien los intentos por recuperar los territorios ocupados por los musulmanes comenzaron en el siglo VIII, fue entre los siglos XI y XII cuando las guerras de la Reconquista cobraron verdadero impulso. Así, los cristianos van ganando terreno a los árabes, y con ellos la lengua castellana se va extendiendo hacia el sur de la Península. Esta lengua va evolucionando con el paso de los siglos para dejar de ser el latín y formar una nueva: el castellano. En su avance hacia el sur, se establecen en Castilla a principios del siglo XV, tomaron León y edificaron el reinado de Fernando I. Allí se hicieron fuertes; y en el año 1492, con la toma de Granada, reconquistaron totalmente la península ibérica.
Es así que al finalizar el siglo XIV, esta es la lengua más usada en España. Y como se dijo en un capítulo anterior, parece que el castellano nació en la parte norte de Castilla, en una zona comprendida entre Cantabria y Burgos. A la vez que el castellano y debido a diferentes evoluciones del latín, se desarrollaron otras lenguas que se extienden frente a la dominación árabe. Estas también se mencionaron inicialmente.
1.2.6. EL CASTELLANO EN AMÉRICA
Así como el latín llegó a la península ibérica a través de una conquista, lo mismo ocurrió con la llegada del castellano a América. Los españoles impusieron su lengua –el castellano– sobre los idiomas de los distintos pueblos amerindios.
El castellano que llegó a América tenía influencia andaluza, porque muchos colonizadores eran de esa zona del sur de España. Ya instalado en América, el castellano se modificó aún más, e incorporó palabras como "canoa", "cacique" y "hule", herencia de las lenguas indígenas.
1.1.7. LA ACTUALIDAD
El castellano es la lengua románica con mayor número de hablantes; es la tercera lengua más hablada en el mundo, con unos 300 millones de hablantes, después del chino (1.000 millones) y el inglés (400 millones). Nuestra lengua sigue expandiéndose: es el segundo idioma en los Estados Unidos, país que cuenta con varias cadenas de radio y televisión que emiten en castellano. Y es la lengua que más se estudia como idioma extranjero en Europa.
La evolución del castellano continúa con la influencia de diversos factores, como la migración, los medios masivos de comunicación, la ciencia y la tecnología, que día a día necesitan acuñar nuevos términos para denominar una realidad en permanente cambio.
1.3 APORTES
Aunque nuestra lengua tiene palabras que son de origen prerromano, germano, árabe, persa, griego, italiano, francés, inglés y por su puesto americanas; a continuación solo se presenta una lista de algunas palabras que forman parte del español.
BIBLIOGRAFÍA
Para organizar la anterior información sobre el origen, historia y trayectoria de de nuestro idioma español, se tuvo que acudir a varios textos, por lo tanto muchas gracias a los autores de:
http://coleccion.educ.ar/coleccion/CD6/contenidos/aula/EGB3/pop-up/11c.htm
http://roble.pntic.mec.es/msanto1/lengua/1origen.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Lenguas_romances
http://explorethemed.com/FallRomeEs.asp
http://day0799.wordpress.com/2009/07/29/lenguas-romances/
http://raulrv.blogspot.com/2009/06/las-invasiones-de-los-barbaros.html