Monday 27 august 1 27 /08 /Ago 02:38

MITOLOGIA LATINOAMERICANA

 

A continuación se encuentra un texto de tradición oral sobre  las civilizaciones más importantes de Latinoamérica.  Además, al finalizar cada imperio se da a conocer un video, tomado de la súper producción sobre las divinidades más importantes de América Latina, denominada  “La batalla de los dioses” pertenecientes al canal HISTORY CHANNEL.

 

MITOS DE LA CIVILIZACIÓN AZTECAS

 

QUETZALCÓATL (MITO AZTECA)

 

Q.png La figura histórica de la que se puede  estar más seguros de su existencia real, es la de Quetzalcóatl rey. La teoría  más aceptada es la de que el Rey-guerrero tolteca Mixcoatl (también llamdo Camaxtli) pacto matrimonio con la princesa maya Chimalma. Según la leyenda, su madre murió en el parto y su padre lo entregó a sus abuelos maternos para que lo criaran.  El propio Mixcoatl murió cuando Quetzalcóatl tenía 10 años. Como una de las fuentes para este dato tenemos la "Historia de México" escrita por Fray Andrés de Olmos, para la cual el autor se basó en códices prehispánicos de Texcoco y Tlatelolco.

 

Allí puede leerse: “En las historias de este pueblo salvaje se cuenta que había un Dios llamado Camaxtli que tomó por mujer una diosa llamada Chimalma, la que de él tuvo hijos, entre los cuales había uno de nombre Quetzalcoatl.  Éste nació en Michatlauhco y fue entregado a sus abuelos... pues su madre murió al darlo a luz..." (…) "Él les enseño muchas cosas buenas, hizo templos y otras muchas cosas  y duró 160 años por dios de este país..." El nombre completo del niño de sangre real sería: CE ACATL TOPILTZIN QUETZALCOATL, que significa:   Ce: "Uno", el primer día del calendario, Acatl: "Caña", el nombre con que iniciaba el ciclo agrícola, Topiltzin: "Nuestro príncipe", el nombre con que se reconocía al gobernante. Su denominación como Quetzalcóatl se debería al culto al que pertenecía. A la muerte de Mixcóatl, se convertiría en el que sería el último rey de Tollan o Toílan o Tula, ciudad que algunos estudios han identificado con la de Teotihuacan.

 


 

 

DIOSA MADRE (MITO AZTECA)

 


2.png Los aztecas, antes llamados mexicas, se ubican entre los grupos hablantes de náhuatl del norte de México y ant ecesores de los asentados durante la etapa chichimeca.  Coatlique, cuyo nombre significa «La Señora de la Falda de Serpientes», era la diosa Tierra de la vida y la muerte en la mitología azteca. Su apariencia era algo horrible; representada como una mujer extraña con una falda de serpientes y con un collar de corazones de las víctimas de los sacrificios. Esta diosa, sedienta de sacrificios, tenía los senos flácidos y afiladas garras en pies y manos. Según cuenta la leyenda, Coatlique fue fecundada en primer lugar por un cuchillo de obsidiana y a raíz de este embarazo, dio a luz a la diosa Coyolxanuhqui, conocida con el nombre de «Campanas Doradas» y a un grupo de vástagos que se convirtieron en estrellas.  

 

La diosa Coyolxanuhqui era identificada con la luna y estaba asociada con un grupo de 400 deidades-estrella, conocidas con el nombre de Huitznauna, que se encontraban bajo su control. Además esta divinidad asociada a la luna, tenía poderes mágicos con los que podía provocar importantes daños. Después Coatlique volvió a quedar embarazada por una bola de plumas. Encontramos distintas versiones sobre el encuentro de Coatlique con esta bola. Según una de las interpretaciones, la diosa encontró esa bola mientras estaba en su templo y esa bola tocó su pecho. En otras versiones, Coatlique recogió la bola de plumas, la guardó en su pecho; más tarde cuando fue a buscarla, ya no la encontró y, al mismo tiempo, se percató de que había quedado nuevamente embarazada. Coatlique se dispuso entonces a contar a su prole lo sucedido, pero ese misterioso embarazo ofendió a sus hijos, que consideraron la historia de su madre del todo increíble.

 

Según marcaba la tradición, una diosa únicamente podía dar a luz en una sola ocasión; esa ocasión en la que daba vida a la auténtica y original descendencia divina y nunca más. Así Coyolxanuhqui y sus hermanos consideraron aquel embarazo como un ultraje y, encabezados por Coyolxanuhqui, decidieron matar a su propia madre. Durante el embarazo Coyolxanuhqui decapitó a su madre, ayudada por sus hermanos. Sin embargo, de forma inmediata el feroz dios Huitzilopochtli, que se encontraba en el vientre de su madre Coatlique, apareció armado y con ayuda de una serpiente de fuego, asesinó a muchos de sus hermanos y hermanas. Los cuerpos de los hermanos se transformaron en estrellas. Mientras que Huitzilopochtli en un ataque de furia decapitó a Coyolxanuhqui y lanzo su cabeza al cielo, donde se convirtió en la luna; su cuerpo, lo arrojó a una profunda garganta en una montaña, donde su cuerpo yace para siempre.

 


 

MITO DE LA CIVILIZACIÓN MAYA.

 

 

GENERALIDADES SOBRE EL POPOL VUH

 


POPOL.png El Popol Vuh, más específicamente la versión a la que comúnmente se identifica como “Manuscrito de Chichicastenango,” fue probablemente completada poco después de la conquista española, posiblemente por un indígena alfabetizado, quizás uno de los primeros discípulos de los frailes españoles. De hecho, algunos historiadores, entre ellos el guatemalteco J. Antonio Villacorta, han sugerido que el autor del “Manuscrito de Chichicastenango” fue un indio quiché llamado Diego Reinoso, instruido en la lengua española, por el Obispo Francisco Marroquín, quien lo llevó del pueblo de Utatlán a Guatemala. El filólogo Rudolf Schuller también opina, que hay base para atribuir la paternidad de la primera versión escrita del Popol Vuh a Reinoso. Ambos, Villacorta y Schuller, se apoyan principalmente en el hecho de que Reinoso participó en la redacción de otros documentos indígenas, entre ellos el Título de los Señores de Totonicapán. Sin embargo, dado que este indio quiché siempre avalaba sus escritos con su nombre, la hipótesis de que él fuese el que originalmente dio forma escrita al Popol Vuh, claramente pierde fuerza puesto que ningún documento antiguo hace tal referencia. Hasta hoy, a pesar de las opiniones mencionadas, debido a que no hay datos históricos convincentes sobre la autoría de la obra, ésta sigue siendo considerada más bien anónima.

 

 El original quiché no tiene título, pero la obra es generalmente identificada como “Popol Vuh,” “Pol Vuj,” “Libro del Consejo,” “Libro Sagrado,” “Biblia Quiché,” “Libro del Común,” “Libro del pueblo,” o “Libro Nacional de los Quichés.” En la Historia de la Literatura de Guatemala, de Francisco Arbizúrez y Catalina Barrio, se afirma que el abate Charles Ettienne Brasseur de Bourbourg, lo llama el “Libro de los príncipes,” por la elegancia con que fue escrito, posiblemente por príncipes de la familia real.  Se cree que el Popol Vuh, fue un códice y que se formó a través del relato oral de los indios, conservado en la memoria colectiva de los quichés. Animados por los misioneros españoles, entre otros por Fray Francisco Ximénez, algunos indios escribieron los relatos comunales, los que seguramente escucharon en su niñez de labios de sus padres y abuelos.

 

De esta manera tomaron  en forma escrita muchas historias, cuyo contenido sólo existía y se trasmitía en forma oral. Sin embargo, no fue este exactamente el caso del Popol Vuh, puesto que quien lo reconstruyó por escrito en la lengua de los mayas quichés, aunque con el alfabeto latino, dice que lo escribe porque ya no se ve el Popol Vuh, el Libro Común original, porque “su vista está oculta al investigador y al pensador”. Por otro lado, Adrían Recinos en su Introducción a la obra, traducida por él mismo, del quiché al español; expresa su duda respecto a que este libro haya sido un documento de forma fija y de redacción literaria permanente. Según él, más bien debe suponerse que haya sido un libro de pinturas que los sacerdotes interpretaban ante el pueblo para mantener vivo el recuerdo de los orígenes. De este modo refuerza la opinión del Padre Ximénez y del Padre Sahagún, quienes sugieren que originalmente el Popol Vuh estaba representado pictóricamente.

 

 El mismo Recinos y otros estudiosos e historiadores como Francisco Albizúrez y Catalina Barrios han señalado que con toda probabilidad el texto “original” se perdió. Acaso esta obra cumbre de nuestra literatura indígena, cuyo contenido es el origen de la América Central, desapareció en medio de la catástrofe que destruyó el señorío quiché. Es posible que haya sido consumido por las llamas durante el incendio de Gumarcaah, provocado por los españoles... (Albizúrez y Barrios, 21). Otros en cambio piensan que el documento se extravió en el afán de ponerlo a salvo de los españoles. [2] En todo caso, el contenido del Popol Vuh que ahora conocemos llegó a todos nosotros gracias a la transcripción y primera traducción al Castellano que hizo el Padre Francisco Ximénez, del manuscrito que encontró en el convento de los Dominicos en el siglo XVIII.

 

Cualquiera que haya sido la motivación para escribir la versión más antigua que conocemos del Popol Vuh, es innegable la forma en que opera la intertextualidad de los dos textos: a) Si el documento realmente recibió forma escrita por uno o varios nativos conversos, estaríamos ante un documento que revela la confirmación temprana de una identidad producto de un sincretismo cultural. b) Si el “espejeo” de la Biblia que se asoma en el Popol Vuh fue la única manera de ponerlo a salvo de la hostilidad de los conquistadores o una forma de facilitar la evangelización de los quichés, la intertextualidad en ese caso revela una deliberada manipulación tanto de los pasajes bíblicos como del original de la obra quiché. c) Si las similitudes ya señaladas no fueran más que coincidencias en la manera de concebir la creación del mundo, la intertextualidad que parece existir sería un elemento revelador de la universalidad del pensamiento histórico-religioso.  A pesar de todas las incertidumbres, el Popol Vuh o Biblia de los quichés es una obra de estimable valor histórico, religioso, ético y literario, cuya temática gira en torno a la creación del hombre y a las vicisitudes de los pueblos mayas, desde su lugar de origen, hasta su establecimiento en las tierras de Guatemala. Allí eventualmente desarrollarían una de las más elevadas civilizaciones precolombinas, y el Popol Vuh es testimonio fehaciente de su potencia intelectual.

 



SUR AMÉRICA

 

PERÚ. LOS INCAS.

 

MITO INCA – LA PACHAMAMA  “MADRE TIERRA”.>

 


INCAS.png Los Incas se consolidaron como el estado prehispánico de mayor extensión en América. Abarcó los territorios andinos que corresponden actualmente al sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia, hasta el centro de Chile y el noroeste de Argentina. La capital del Imperio fue la ciudad de Cusco (ombligo del mundo), por ser el centro del desarrollo de la etnia Inca desde sus inicios y su fundación por Manco Capac. El mito de los Willkas, es narrado por Monseñor Pedro Villar Cordova en su artículo "El mito Wa-Kon y los Willka", y fue tomado de la página web Incas, presencia de una divinidad.

 

 El Dios del Cielo «Pacha Kamac», esposo de la diosa de la tierra «Pacha Mama», engendró dos hijos gemelos, varón y mujer, llamados «Willcas».  El dios «Pacha Kamac» murió ahogado en el mar de Lurín y se encantó en una isla; por este hecho quedó viuda la diosa «Pacha Mama» y sufrió con sus dos hijitos muchas penalidades. Era una noche interminable cuando la viuda salió de Kappur por las fragosidades de «Gasgachin» de la quebrada de «Arma» y descansó al pie de la roca de «Pumaquihuay». Sobre las altas cumbres acechaban monstruos horrendos; los felinos hambrientos rugían en el fondo de la quebrada. Llenos de terror, los «Willcas» lloraban inconsolablemente. La luz coruscante de una llama muy leve sobre un lejano picacho llenó de esperanza a la atribulada madre de los mellizos. Después de beber en la laguna de «Rihuacocha», la viuda y sus hijitos, continuaron su viaje hacia el sitio donde brillaba la luz.

 

Los «Willcas» no sabían que su padre «Pacha Kamac» había muerto, y dijeron a su madre: «¡Vamos pronto al sitio donde arde la leña y allí encontraremos a nuestro padre!». La caverna de «Wakonpahuain» del cerro «Reponge» era el sitio donde ardía una hoguera: allí vivía un hombre semidesnudo, llamado «Wa-Kón».

--¡Pasad! le dijo, y sentaos sobre este «tuto» mientras yo cocino. El «tuto» era un tejido de crin vegetal que todavía conservaba las espinitas. Los niños se hallaban incómodos sobre este asiento. El «Wa-Kón» sancochaba patatas en una olla de piedra; y dirigiéndose a los mellizos les dice: «Id al puquio y traedme agua en ese cántaro». Los niños obedecieron; pero la vasija que llevaron a la fuente estaba rajada, y por esta causa los mellizos tardaron mucho en regresar a la caverna. Mientras los «Willcas» se demoraban en la fuente, el antropófago «Wa-Kón» quiso seducir a la madre de los mellizos; más no pudiendo efectuar su intento, devoró a la diosa «Pacha Mama», quien pagó con la muerte su gran fidelidad al dios de los cielos, «Pacha Kamac».

 

 El maligno Wa-kón se nutrió de la carne y de la sangre codiciada de la madre de los mellizos y guardó una parte de su cuerpo sacrificado en una olla muy grande. Cuando los mellizos llegaron del manantial, se dirigieron a «Wa-Kón» y preguntaron por su madre. Wa-Kón les contestó: «Muy lejos de este sitio ha ido vuestra madre; pero, llegará muy pronto ella.» Más los días pasaban interminables y la madre de los «Willcas» no llegaba. Los niños lloraban amargamente la ausencia de su madre. El Huay-chau, el ave que anuncia la salida del sol, que canta armoniosamente durante la aurora matutina, y tiene un graznido agorero como las «lechuzas», anuncia la muerte de alguna persona; compadecido de la desgracia de los «Willcas» les comunicó detalladamente la muerte de su madre y les anunció el peligro que ellos corrían en la compañía del sanguinario «Wa-Kón».

 

Luego de referir a los niños el episodio de la muerte de la diosa «Pacha Mama», el pajarillo «Huay-chau» les dio un consejo: «Id,  fuera de la Caverna de «Yagamachay» y debajo de una huanca (que era una piedra muy larga), se halla el «Wa-Kón» durmiendo. Atadlo con su abundante cabellera hacia la piedra mientras está dormido y luego huid de este sitio; porque, si el «Wa-Kón» se da cuenta de lo que vosotros le habéis hecho, os matará». Los niños obedecieron este mandato, y mientras el «Wa-kón» dormía atado a la piedra con sus propios cabellos, echáronse a correr vertiginosamente. En esta desesperada peregrinación encontráronse los «Willcas» con el Añas [mofeta], la madre de los «zorrillos», la cual les dijo: ¿Por qué emprendéis la carrera, quién os persigue?...Los «Willcas» contaron a la madre de los zorrillos la tragedia de la viuda.

 

El Añas, al igual que su compañero de la mañana, el «Huay-chau», se compadeció de los infortunados huerfanitos y los adoptó como a nietos, escondiéndolos en su madriguera. Por fin, se despertó el «Wa-Kón» de su profundo letargo y, después de libertarse con dificultad de su prisión, buscó a los «Willcas» por todas partes. En su viaje de investigación el genio maligno encontró a varios animales del campo y conversó con las aves del cielo: preguntó al Puma, al Cóndor y al Amaru [serpiente] si habían visto a los «Willcas». Pero estos animales no le dieron respuesta satisfactoria. Por último, encontró a la astuta madre de los Añacos y le preguntó si había visto a los Willcas». El Añas contestóle: «Sí, los he visto que han seguido por ese camino; si tú quieres encontrarlos con mayor rapidez, sube sobre esa cumbre y entona una canción, fingiendo la voz de la madre de los «Willcas». Al eco de esa voz acudirán presurosos lo mellizos...». El «Wa-Kón» subió al cerro sin comprender que allí, la «Zorrilla» había puesto una trampa: comenzó a entonar la canción convenida con débil y angustiosa voz llamando a los «Willcas» como madre cariñosa; y, al fin, puso el pie sobre la piedra fatal de la trampa y rodó al abismo. Su muerte fue seguida de un espantoso terremoto.

 

Libres los niños de su cruel perseguidor y asesino de su madre, vivían muy felices en compañía de su abuela adoptiva, el Añas, que les alimentaba con su propia sangre. Pero los «Willcas» hastiados de la sangre que era su único alimento, suplicaron a su abuelita que les dejara ir al campo a «Shanar», o sea, a sacar las papas que habían quedado ocultas en la tierra al hacer la cosecha. La abuelita Añas les concedió permiso para ello; y cuando se entretenían en su labor, encontraron una oca muy dulce que por su forma de muñeca les llamó la atención. Los «Willcas» se pusieron a jugar con la oca, la que se rompió en varios pedazos y, no teniendo un juguete semejante, prorrumpieron en llanto.

 

Cansados de llorar se quedaron dormidos; cuando despertó la niña contó a su hermanito lo siguiente: «Estábamos jugando, dijo, y yo arrojaba un sombrero al cielo donde se quedaba; aventaba mis vestidos y allí se quedaban. ¿Que significará todo esto?»...Los «Willcas» estaban pensativos, cuando, de improviso descendió del Cielo una soga, y el Añas les aconsejó que por allí treparan...Subieron todo juntos al Empíreo, donde el gran dios Pacha Kamac les esperaba. El «Willca» varón se transformó en el Sol, y el «Willca» mujer, en la Luna. Pero, la vida de peregrinación que llevaron en la Tierra nunca terminó. El Sol seguirá su viaje astral, enviando su luz en el día, y la Luna, durante la noche, caminará iluminando el sendero que les tocó seguir acompañados de su infortunada madre viuda...

 

 La diosa «Pacha-Mama» se quedó encantada en aquel cerro cubierto de nieves perpetuas, como un blanco sudario, que hasta ahora recibe el nombre de «La viuda». La divinidad suprema «Pachacamaq», queriendo premiar la fidelidad de esta diosa que con sus hijitos sufrieron tanto, comunicó a la diosa «Pacha-Mama» la facultad generadora... Desde la cumbre del picacho de «la Viuda» la diosa «Pacha-Mama» envía sus favores a todos los habitantes de esta región, por ella, el dios del cielo envía las lluvias, fertilizando la tierra, hace que broten las plantas y haya muchas mieses; por ella, los animales nacen y crecen para servir de sustento al hombre; ella es la madre de los mellizos en las especies del hombre y de los otros animales.

 

La divinidad suprema «Pacha Kamac», también, premió al Añas haciendo que este animalito pudiera esconder a sus hijitos en su madriguera, de la misma manera como había protegido a los «Willcas» durante su estadía sobre la Tierra. Premió al Puma, haciéndole el rey de las quebradas y de los bosques, al Cóndor, como señor de las alturas, a la Víbora, haciendo que esta serpiente pudiera defenderse de sus enemigos por medio de su ponzoña y fuera el símbolo de la fecundidad y de la riqueza. Con el reinado de los «Willcas» transformados en los semidioses el Sol y la Luna, triunfó la Luz y fue vencido para siempre el dios de la noche, el Wa-Kón, vengándose de esta manera la muerte de la diosa «Pacha-Mama», llamada por antonomasia, «La Viuda».

 



COLOMBIA. LOS CHIBCHAS

 

 

COMO FUERON CREADAS LA VIDA Y LA LUZ.  (Colombia. Mito chibcha de la creación)

 


CHIBCHAS.png  
En el comienzo era la oscuridad. Todo estaba sumido en las tinieblas. La tierra era blanda y fría y nada crecía en ella. No había ni plantas, ni animales, ni belleza. Todo era desolación. No había hombres. Los únicos seres vivos sobre la tierra eran el dios Nemequene, su mujer y su hijo. Nemequene quiso crear la vida y la belleza sobre la faz de la tierra. Así, tomando un poco de barro blando y frio moldeó las figuras de los hombres y los animales. Trabajo muchos días en su obra, pero los muñecos que hacia no tenían vida. No podían moverse ni respirar. Pasaron años y más años, y todavía no había sobre la tierra más que Nemequene y su familia.

 

Por último nemquene llamo a su hijo y lo envió al cielo para que iluminara la tierra. El hijo de Nemequene llegó al cielo y se convirtió en Sua, el sol, para iluminar de pronto el mundo oscuro.  Los brillantes rayos de Sua iluminaron la tierra. El frio barro se calentó. Comenzaron a crecer las hierbas, los árboles y las plantas. En donde antes había desolación, hubo lozanía y verdor. Comenzó a correr el agua, formando ríos y lagos.  Y el cálido sol puso la vida en los muñecos de barro que Nemequene habia hecho. Algunos de ellos se convirtieron en pájaros que volaron y anidaron en los árboles de los bosques; otros se convirtieron en peces, que nadaron por las aguas; otros se convirtieron en animales y otros en seres humanos.  Sin embargo, las gentes creadas por Nemequene no eran del todo felices, pues la luz y el calor que Sua les proporcionaba les llegaban solamente algunas horas. Cada noche mientras Sua descansaba, volvía a reinar la oscuridad. Entonces las gentes acudieron a Nemequene y le pidieron ayuda.

 

Nemequene amaba a los seres que había creado y quería ayudarlos. De manera que subió al cielo y se convirtió en Chia, la luna. Así compartió la tarea de iluminar el mundo con su hijo Sua. Sua derramaba sus rayos de luz sobre la tierra de día, y Chia de noche. Desde entonces, las gentes creadas por Nemequene quedaron contentas y nunca olvidaron de darles las gracias.  Además celebraron fiestas en honor de Sua y de Chia y a veces dedicaban sus hijos al sol y a la luna llamando a tales "SUACHIAS" antes de darles nombres propios.  Así fue como se produjo la vida en el mundo, según lo recuerdan los chibchas, es decir el pueblo de Nemequene.

 

 

CHILE. LOS MAPUCHES

 

EL MITO MAPUCHE DE LA CREACIÓN

 

Miles de lunas antes que llegara el genocidio de los colonizadores, Chau Padre gobernaba el cielo y la tierra junto a Kushe Madre. De día, Chau Padre iluminaba y vigilaba sus creaciones, el cielo, las estrellas, nubes, ríos, bosques y la tierra donde podían vivir todas las criaturas, entre ellas, los mapuches. De noche, Kuche madre  cobijaba el sueño de todas las criaturas vivientes.  Con el tiempo, algunos de sus hijos comenzaron a manifestar un impulso de rebelión azuzando a sus hermanos a negar y desconocer la influencia y el poder de Chau Padre en el mundo.  Dicen los abuelos de nuestros abuelos, que Chau sufría profundamente por la ingratitud y agravios de sus hijos, al mismo tiempo que paulatinamente crecía su rabia contra los ingratos. Kushe Madre intentaba calmarlo pidiéndole que no diera importancia y los perdonara.  Entonces Chau Padre, iracundo explotó como los volcanes, con todas sus fuerzas tomo a sus hijos y los arrojó desde lo alto sobre las montañas rocosas. La cordillera tembló brutalmente con los impactos de los cuerpos gigantescos los cuales se hundieron en la piedra formando dos inmensos agujeros.


MAPUCHES.png

Kushe Madre, desesperada queriendo mirar, abrió una ventana en el cielo que hoy conocemos con el nombre Kuyén o Madre Luna, la cual desde entonces vigila el sueño de los hombres. Kushe se precipitó llorando entre las nubes dejando caer enormes lagrimas sobre las montañas que  inundaron rápidamente las profundos cavernas dejadas por el impacto de los jóvenes, formando dos lagos vecinos, el Lacar y el Lolog, brillantes como la misma cara de Kushe y hondos como su pena.  Dicen nuestros abuelos que cuando el gran Chau volvió a la calma, abrió una gran ventana redonda en el cielo para mirar lo ocurrido, esa ventana sería conocida como Antú, el Padre Sol, y su misión desde entonces es prodigar abrigo a todas las criaturas y alentar la vida todos los días. Miles de lunas después Chau Padre y Kushe Madre volvieron a crear la vida en la tierra. Esta vez el hijo creado se sentía terriblemente solo, triste miró al cielo y dijo: “¿Padre, porqué he de estar solo?”. “En realidad necesita una compañera”, dijo Ngnechén, el espíritu progenitor.  Pronto le enviaron desde lo alto una mujer de cuerpo suave y  grácil, la que cayó sin hacerse daño cerca del primer hombre.


Ella estaba desnuda y sintió mucho frío, por lo que para evitar morir helada, echó a caminar. Y sucedió que a cada paso suyo crecía la hierba, y cuando cantó, de su boca brotaron mariposas e insectos a raudales, y pronto llegó al hijo creado Lituche, el armónico sonido de la fauna.

 

Cuando estuvieron uno frente al otro, dijo ella: -Qué hermoso eres, ¿cómo he de llamarte? -Yo soy Lituche, el hombre del comienzo - replicó él. -Yo soy Domo, la mujer, estaremos juntos y haremos florecer la vida amándonos - dijo ella. -Así debe ser, juntos llenaremos el vacío de la tierra - dijo Lituche.  Mientras la primera mujer y el primer hombre construían su hogar-ruka, el cielo se llenó de nuevos cherruves (espíritus). Estos traviesos cherruves eran torbellinos muy temidos por la tribu. Lituche pronto aprendió que los frutos del pewén eran su mejor alimento y con ellos hizo panes y esperó tranquilo el invierno. Domo cortó la lana de una oveja, luego con las dos manos, frotando y moviéndolas una contra otra hizo un hilo grueso. Después en cuatro palos grandes enrolló la hebra y comenzó a cruzarlas. Desde entonces hacen así sus tejidos en colores naturales, teñidos con raíces. Cuando los hijos de Domo y Lituche se multiplicaron, ocuparon el territorio de mar a cordillera.   

 

Mucho tiempo después, tuvo lugar un gran cataclismo, las aguas del mar comenzaron a subir guiadas por la serpiente gigante Kai-Kai Filu. Al darse cuenta de que sus criaturas corrían grave riesgo, Chau Padre busco una arcilla especial y modeló una serpiente benefactora  Tren-Tren, con la misión de proteger a los hombres, ella elevó la coridllera más y más  defendiendo a los hombres de la ira de Kai-Kai. Cuando las aguas se calmaron, comenzaron a bajar los sobrevivientes de los cerros. Desde entonces a estos hombres se les conoce como "Hombres de la tierra" o Mapuches. Siempre temerosos de nuevos desastres, los mapuches respetan la voluntad de Ngnechén y tratan de no disgustarlo. Trabajan la tierra y realizan hermosa artesanía con cortezas de árboles y con raíces tiñen lana. Con fibras vegetales tejen canastos y con lana, mantas y vestidos. Aún hoy en el cielo Kuyén y Antú se turnan para mirarlos y acompañarlos. Por eso la esperanza de un tiempo mejor nunca muere en el espíritu de los mapuches, los hombres de la tierra.

 

El mismo quiso bajar al cabo, y ver con sus propios ojos los frutos de su obra. Chau padre apareció un día entre los mapuches como si fuera uno más, cubierto por un cuero y con la cabeza desnuda. Les enseño a cumplir los trabajos y a respetar los ciclos del tiempo asociado al arte de la siembra y la cosecha, la elección de las semillas y la conservación de los alimentos. Les hizo un gran regalo: el fuego. Así fue como ganó otro nombre: Küme Huenu, que quiere decir “lo bueno del cielo”, como lo llamaron los hombres.  Chau Padre volvió a su casa y paso otro tiempo muy largo, tan largo que la gente se fue olvidando de muchas enseñanzas que había recibido, dejó de ser buena y empezó a pelearse entre sí; los propios descendientes de sus hijos hablaban de sus antepasados sin ningún respeto. Y mientras, se quejaban de todo e insultaban mirando al cielo. Los hombres se robaban y se asesinaban entre ellos.

 

Cada vez que se asomaba a contemplar el estado de su creación, el gran Chau se daba vuelta enseguida y apretaba los labios con amargura.  La humanidad desafío nuevamente el orden celestial de Chau Padre, el cual propicio la acción destructora de la serpiente Kai-Kai Filu, la cual agitando violentamente su cola producía gigantes olas de espuma blanca, aterrando y ahogando a la comunidad por su mala conducta. La serpiente benefactora Tren-Tren vivía en la montaña de la salvación la cual lanzó su silbido de alerta, que se coló por todas las quebradas como si fuera un viento, convocando a todos los mapuches.  El pueblo huyo aterrado hacia las alturas de los cerros, acosados por la furia de las olas agitadas por los terribles movimientos de la cola de la serpiente  Kai-Kai Filu, que poco a poco atrapaba a las personas ahogándolas. Por su parte el gran Chau enviaba rayos de fuego que terminaban por aniquilar a los que lograban sobrevivir a la gigantesca inundación.  Todos murieron, menos un niño y una niña que sobrevivieron en el abismo profundo de una grieta. Únicos seres humanos de la tierra, crecieron sin padre ni madre, desabrigados de palabras y amamantados por una zorra y una puma, comiendo los yokones que crecían en las alturas. De ese niño y esa niña descienden todos los mapuches, resucitados.

 

ARGENTINA, BRASIL, PARAGUAY Y BOLIVIA.  LOS GUARANÍES

 

Situación geográfica. Son un grupo de pueblos sudamericanos, cuyos habitantes viven en el actual territorio de Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia. Creían en un Dios Superior al que llamaban Nanderú: "nuestro gran Padre". La faceta espiritual del guaraní constituye uno de los aspectos más llamativos y atrayente de su cultura. Desde el mismo momento de la conquista hispánica, llamo la atención de los conquistadores y colonizadores el hecho de que los guaranís no poseyeran templos, ni ídolos o imágenes para venerar, ni grandes centros ceremoniales. No dudaron en concluir que se trataba de un pueblo sin ningún tipo de creencias religiosas. La verdad era otra, la religiosidad existía y era profundamente espiritual, a tal punto de no necesitar de templos ni de ídolos tallados. Su  lengua guaraní

 

MITO GUARANÍ – CREACIÓN

 


GUARANI.png Cuentan los Guaraníes que en el principio de los tiempos estaba solo el Dios Creador, que ellos llaman Ñanderú. Ñanderú se había creado a sí mismo, de a poco. En ese entonces no había ni árboles ni montañas, ni gente, ni nada. En su soledad, Ñanderú empezó a crear. Creó primero el lenguaje de los hombres, las palabras. Y entonces quiso que alguien más pudiera hablar y creó a otros dioses, cuatro parejas de dioses que a su vez iban a tener hijos también dioses. Después, Ñanderú hizo que la punta del bastón que siempre llevaba en la mano empezara a engordar, más y más. De allí salió la Tierra, de a poquito.

 

Para que la Tierra no se moviera, creó una palmera. Era una palmera que iba a durar para siempre y estaba justo en el medio de la Tierra. Después creó otra palmera igual en el Este (que es por donde sale el sol), otra en el Oeste, otra en el Norte y otra en el Sur. Y así, con esas cinco palmeras que iban a vivir siempre, sin secarse nunca, la Tierra quedó como clavada, bien firme. Al cielo lo dejó apoyado sobre cuatro columnas, cuatro postes de madera iguales a su bastón. Fue entonces cuando hizo los primeros animales y las primeras plantas. Uno de los primeros que voló por ahí fue el Colibrí; la Víbora fue la primera que se arrastró. La primera en cantar fue la Cigarra.

 

Los Guaraníes dicen que, de entrada, Ñanderú había hecho la Tierra toda tapada por una selva que no se acababa más; parece ser que después pensó que era mejor que hubiera también campos sin árboles, y ahí creó a la Langosta. La Langosta iba por todos lados, a los saltos, y en algunos lugares clavaba la cola en el suelo (igual que hacen hoy todas las langostas para poner sus huevos). En ese lugar crecía el pasto y desaparecían los árboles y es así que las llanuras aparecieron después que vino la Langosta. Cuando estuvieron listos esos campos, llegó la Perdiz, que se alegró, cantó de contenta y se quedó a vivir ahí. Después Ñanderú inventó el Tatú, que se puso enseguida a escarbar la tierra. La Lechuza quedó como dueña de la oscuridad; por eso, sale nada más que de noche y duerme de día. Después vinieron otros muchos animales y también los primeros hombres y mujeres. Entonces, Ñanderú se volvió al cielo y les dejó encargado a los otros dioses que cuidaran bien de todo.

 

Pasó el tiempo; algunas personas se habían vuelto muy buenas pero otras se habían vuelto muy malas: no todo andaba bien, así que los dioses decidieron que era mejor hacer arreglos. Pero para no dejar las cosas a medias, mandaron un diluvio: toda la Tierra se inundó. La gente buena pudo subir al cielo con Ñanderú pero los que eran malos se transformaron en animales: ranas, peces y otros bichos. Después, Ñanderú le pidió a otro de los dioses, llamado  Jakaira, que se encargara de hacer de nuevo la tierra. Jakaira, a su vez, le dio trabajo a su hijo Pa-pa Mirí. Pa-pa Mirí trabajó mucho. Hizo nuevas plantas, nuevos animales; fue amasando la tierra nueva y llenándola de árboles y pasto. Hizo ríos y arroyos. Pero parece que antes de que terminara lo llamó la madre, porque lo quería ver, y Pa-pa Mirí dejó las cosas como estaban. Y dicen los Guaraníes que por eso hay montañas que no son sino montones de tierra y piedras que le sobraron al dios y que a la gente no le sirven de nada.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

La colección anterior de mitología latinoamericana, se logró gracias a los autores de las siguientes páginas:

 

http://imagenesytextosselectos.blogspot.com/2012/01/religion-inka-y-su-panteon.html

http://aztlanrpg.net/forums/index.php?topic=813.0

http://libelularias.blogspot.com/2011_11_01_archive.html

http://lascivilizacionesdeamerica.blogspot.com/2011/07/el-popol-vuh-el-libro-sagrado-de-los.html

http://co.fotolog.com/ecoclau/26087469/

Por Elena Amador Naranjo
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FRASE

"DIME Y LO OLVIDO, ENSÉÑAME Y LO RECUERDO, INVOLÚCRAME Y LO APRENDO."Benjamin Frankiln


RESEÑA

SL377866Especialista   en Pedagogía de la Lengua, Universidad El Bosque. Especialista en Recreación Ecológica y Social, Universidad Los Libertadores, Especialista en lúdica educativa de la Universidad Juan D Castellanos; Licenciada en Administración Educativa, Universidad de Cundinamarca. Docente Titular del área de Castellano, Unidad Educativa Instituto Técnico Industrial.

Temática 2012

GRADO NOVENO

  • Literatura
    • Origen del Castellano
    • Época Prehispánica
    • Descubrimiento, Colonia e Independencia 
  • Lectura
    • Popol Vuh

 

GRADO SEPTIMO

  • Literatura
    • Policial
    • Infantil

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